Protagonista de telenovelas desde muy joven, las dejó para protagonizar la suya, casarse con Enrique Peña Nieto, un político viudo, que en pocos meses asumirá la Presidencia de México.
"Estoy muy orgullosa de estar al lado de mi esposo. Servir a México será un gran reto y un gran honor", expresó con entusiasmo la futura primera dama del país azteca.
Angélica Rivera Hurtado nació el 2 de agosto de 1970, en Ciudad de México, en una familia de siete hermanos, comenzó su carrera artística muy joven, como modelo, en un certamen de belleza que ganó con sólo 17 años.
"Angie", como la llaman sus amigos, inició su carrera dentro del medio del espectáculo como conductora de televisión y actriz en telenovelas, con pequeños papeles.
Su primer estelar llegó en 1993 con la telenovela "Sueño de amor", y a partir de entonces protagonizó algunos exitosos dramáticos hasta que se retiró dos años para dar a luz a su primera hija, Angélica Sofía, fruto de su relación con el productor José Alberto "El Güero" Castro.
En diciembre de 2003 se casó con el padre de sus hijas, después de 14 años de relación; cuentan que ella siempre había querido pasar por el altar, pero que Castro se negaba porque no creía en el matrimonio.
Meses después, la actriz anunció que esperaba la llegada de su tercera hija, Regina.
El matrimonio duraría hasta 2008, cuando Rivera tramitó su divorcio legal y, un año más tarde, fue declarada nula la ceremonia religiosa.
En este mismo año, protagonizó su último y más exitoso papel en la telenovela "Destilando amor", por el que todo el mundo la recuerda con el apodo de "La Gaviota".
En el auge de su popularidad, fue invitada a participar como imagen de las campañas publicitarias del Gobierno del estado de México y gracias a estos "spots" conoció al entonces gobernador Peña Nieto.
La relación con el presidente electo comenzó en 2008 y varios meses después hicieron oficial su relación.
En alguna entrevista, Rivera ha comentado que fueron los "pequeños detalles" que tenía el político los que la enamoraron.
El 27 de noviembre de 2010, la pareja se casaba por la iglesia en la Catedral de Toluca, capital del estado de México.
Comenzaba así oficialmente su vida en común y la unión de dos familias. Ella, divorciada con tres niñas: él, viudo con otros tres. Una familia numerosa, moderna y fotogénica, que la pareja ha sabido rentabilizar en numerosos reportajes en revistas.

Siempre al margen de las críticas
La relación de Angélica Rivero y Enrique Peña Nieto, no es inmune a las críticas y rumores. Algunas versiones, incluso afirmaban que la pareja no era sino un montaje mediático para ganar votos ante la posible candidatura de Peña Nieto a la presidencia; político guapo, más actriz bella y popular, la fórmula de la victoria.
"No podemos montar nada en el corazón. No podemos jugar con los sentimientos de nadie y mucho menos con seis seres humanos que lo único que están pidiendo es ver a sus papás felices, tener una familia", dijo la actriz en una entrevista publicada en el libro "Las mujeres de Peña Nieto", del periodista Alberto Tavira.
Pese a estas declaraciones, la actriz se ha mantenido siempre al margen de las críticas y los rumores, incluidos los que hablan de su marido como un hombre mujeriego e infiel.
Desde que se anunció su relación con Peña Nieto, la actriz ha dado un giro radical a su estilo de vida.
"En su etapa de actriz tenía un 'look' mucho más para la televisión y para un público popular, con un color de pelo rubio, peinados llamativos, ropa escotada, brillantes y lentejuelas"; hoy su armario está lleno de trajes sastre y su pelo más oscuro.
"Se ha ido sofisticando, se ha ido puliendo y ha adquirido un tono mucho más sobrio, más clásico y más elegante", apuntó el periodista.
También su comportamiento es mucho más recatado: "Ha aprendido a estar dos pasos atrás de su marido y a cumplir el papel del protocolo de una primera dama de no ser la protagonista", explicó Tavira.
Entre un sector más feminista de las mujeres mexicanas ha sido muy criticada por dejar su carrera para dedicarse a su marido e hijos.
Ella, ajena a las críticas, sigue mostrándose, como la describe Tavira, una mujer "muy amable, agradable y atenta".