Hay muchas cosas que parecen no tener explicación, pero todo, exactamente todo, tiene explicación; una pieza calza con la otra. Nos preguntamos una y mil veces por qué cierta persona se cruzó en nuestro camino, más aún, si nos produce rechazo o nos hace daño. La respuesta la tienen muchas teorías, corrientes, religiones y hasta creencias. Lo que sí es cierto, es que el mundo es energía viva que mueve sus cables invisibles de un lugar a otro, y no puede ser casualidad con las personas que intercambiamos experiencias. Ahí comienza nuestra historia ligada a ese nuevo ser.
Esto implica ver a todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando otra versión de nosotros mismos. Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones. A través del reflejo de una relación, descubro mi “yo” no circunscrito. Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de nuestra vida. Todo lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo.
Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual, cuya meta última es la unidad en la consciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma consciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana. Piensa en la red de relaciones que mantienes a diario: Padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de intemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía, pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Esa es una experiencia espiritual.
Pero la cosa no queda aquí, tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características. Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, particularidades que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían tanto, al punto en caer en discusión cuando otro se percata que te pareces a la persona que rechazas.
Hay personas que pasan una vida junta, atada o amarrada a otras que rechazan, pero que por nada del mundo las dejan, pasa con muchos casados, uno a otro se desprecian, se critican, se insultan, sin embargo, llegan hasta el final juntos, lo que en realidad es que son el uno para el otro, ambos se encontraron y permanecen juntos porque se parecen tanto. Distinto el caso de personas que compartieron vidas juntas, que se dieron cuenta que no eran el uno para el otro porque las diferencias eran muy grandes tomando como decisión la separación. Ver, sentir y decirse todo aquello que le disgusta del otro, y no continuar una vida amarrada sin ninguna justificación, es romper una relación donde no se parecen en nada. Vivir unido a toda persona que se cruza en tu camino de por vida, es porque ella tiene mucho de ti. Lo que más hablemos del otro, por lo que nos gusta o por lo que nos disgusta, allí has encontrado una parte de ti. Si tienes la capacidad de ver su bondad, es la bondad de ti que estás mirando, si sólo criticas y ves sus defectos, ten por seguro que estás mirándote en tu propio espejo.
Reconocer que estás viviendo o rodeado de personas que son tus espejos representa un acto de aceptación y evolución en tu crecimiento personal. Esto es sólo para valientes.
www.antoniosousadya.com.ve
facebook: adesarrolloyadiestramiento@gmail.com
twitter: @asdaca1