La obsesión que Luis Acuña Patierroy, de 26 años, sentía por su cuñada Yeraldine Verónica Pineda Gallardo —una hermosa estudiante de 19 años y oriunda de Casigua-El Cubo— lo llevó a cometer un crimen atroz. En un fallido intento de violación, el hombre le propinó de tres a cinco puñaladas en su cabeza, espalda y cuello, que le ocasionaron la muerte inmediata.
El hecho ocurrió a las 9:00 de la noche del sábado pasado, en la casa que la víctima compartía con su hermana, su cuñado y asesino, y su sobrinita, de apenas ocho meses de nacida, en el barrio El Gaitero, al sur de Maracaibo.
“Mi esposo la mató. Él tenía días fuera de la casa porque yo lo boté hace poco. Volvió y se desquitó con ella (Yeraldine) (...) Ella me decía que él la molestaba y ellos no se hablaban. Luis la quiso violar, forcejearon hasta que la mató”, afirmó Yeinys Pineda, hermana de la víctima.
Según relató la madre de la joven, Aura Gallardo, el homicida aprovechó que su esposa (Yeinys) saliera a trabajar en una farmacia, donde debía cumplir la guardia nocturna, para intentar violarla.
Al parecer, el hombre buscó a la muchacha, quien se encontraba en su cuarto cuidando a su sobrinita e intentó seducirla para que se acostara con él. Sin embargo, la joven se negó rotundamente y le increpó a su cuñado la falta de respeto.
Luis se molestó por la actitud de su cuñada y, presuntamente, trató de someterla con un cuchillo para abusar sexualmente de ella, y aunque la joven trató de defenderse lanzándole diferentes objetos y huir, no pudo lograr su objetivo.
El atacante la sometió y le propinó las certeras puñaladas. Su cuerpo quedó tendido en la puerta de la casa. Tras cometer el crimen, el sujeto llamó a su esposa Yeinys al trabajo y le dijo que tres hombres encapuchados entraron a robar a la casa, pero como Yeraldine se opuso la asesinaron a puñaladas.
La desesperada mujer llegó al lugar y encontró a su pareja llorando y abrazando el cuerpo sin vida de la joven estudiante. Aunque escuchó la extraña explicación de Luis, igual llamó a sus demás familiares para informarle sobre la trágica noticia y explicarle lo que supuestamente ocurrió.
Cuando los funcionarios del Eje de Homicidios del Cicpc-Maracaibo llegaron al sitio del suceso para levantar el cadáver interrogaron a Luis, por ser el principal testigo del crimen. El hombre sostuvo su versión de lo sucedido, pero los peritos notaron que sus manos sangraban, tenía varias heridas que aperentaban ser producto de la filosa hoja de un cuchillo.
La comisión policial se lo llevó hasta el despacho policial para interrogarlo y en el lugar confesó que había cometido el horrendo asesinato. De inmediato fue detenido.
La madre de Yeraldine denunció que Acuña estaba obsesionado con su hija, pues hace un año ella la llamó a su casa en Casigua-El Cubo, para decirle que su cuñado la acosaba sexualmente.
“Ella me dijo que estaba durmiendo y de repente sintió una luz que le pegaba en su rostro, al despertarse vio que era Luis quien la estaba grabando con un celular. Me dijo que quería irse de la casa de su hermana y buscar una residencia, pero con el pasar del tiempo se le olvidó lo sucedido”, precisó la progenitora.
Yeraldine realizó un curso de contaduría en el Inces, trabajaba en una tienda y pensaba ingresar en LUZ para estudiar veterinaria.
Los vecinos contaron que la joven era reservada y llegó el mismo sábado de casa de sus padres, pues su hermana le pidió cuidar a su bebé. Al parecer, el asesino llegó a la vivienda a las 8:00 pm con una botella de ron. Minutos antes entró Yeraldine que había salido a comprar unas empanadas. Los vecinos escucharon una discusión, pero por la oscuridad de la zona nadie se atrevió a acercarse y descubrieron lo que pasó cuando Luis salió a la calle corriendo con la camisa ensangretada y la bebé en sus brazos.
Tomado de Panorama.com