Concurso en el Miss Venezuela 1973, pero Desireé Rolando ganó la banda y ella quedó como finalista, participó en Japón en el Miss Internacional, fue una de las actrices más impactantes de Venevisión que hoy aún se le recuerda. Negó siempre mantener algún romance con Eduardo Serrano asegurando que su gran amor era Juan Fernández con quien después se casó. El cáncer se la llevó.
Entrevistar a Hilda Carrero, una de las buenas actrices que ha tenido la televisión venezolana y que lamentablemente murió muy joven, no era fácil, porque era una mujer que llegaba al estudio, tomaba su libreto, se disponía a leerlo, a memorizarlo y poco atendía a la prensa.
En 1986 contaba con 35 años de edad y había anunciado que deseaba retirarse, quería dedicarse al que sería su esposo Juan Fernández y atender su hogar.
Señalaba esta mujer que era pesimista y se molestaba cuando se regó por allí que era el amor eterno de Eduardo Serrano. “Lo que pasa que llevo siete años trabajando al lado de Eduardo Serrano y eso se presta para pensar muchas cosas, yo a Eduardo lo quiero como a una persona cercana a mí, pero mi gran amor, el hombre de mi vida es Juan Fernández, he tenido romances, pero piensen lo que quieran esta es la verdad”, confesó.
Hilda nació en Caracas, el 22 de diciembre de 1951, estudió administración, cuando le propusieron inscribirse en el concurso de Miss Venezuela, le gustó la idea y acepto. Fue así como concursó en el año 1973, quedando como finalista. A su regreso Hilda Carrero retomó sus estudios en la universidad Santa María, de repente le proponen trabajar como actriz y sin pensarlo dos veces aceptó un papel en la telenovela de Venevisión “Angélica”, la cual protagonizaban José Luis Rodríguez y Mayra Alejandra, aunque parecía un papel insignificante, Arquímedes Rivero creía en el gran potencial que como actriz encerraba Hilda.
Llegaron así otras novelas: “Migajas”, luego “Patrulla 88”, “ La Heredera”, “Julia” y poco a poco su fama fue creciendo.
El mayor vicio de Hilda Carrero era viajar, aseguraba que era el mayor gusto que se daba, de Venezuela conocía casi todo y en ciudades como Nueva York era reconocida cuando iba por la calle. La soledad siempre le agradó, compartir en pequeño, comer y acompañar el plato con un buen vino blanco. Hilda Carrero fue una actriz que al casarse decidió retirarse y vivió feliz, hasta que el cáncer acabó con ella.