Niños en riesgo con meningitis


 La Meningitis Neumocócica es una infección que produce infla­mación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal (meninges). Los más propensos a sufrirla son los niños me­nores de cinco años, pero existen fac­tores que hacen que la susceptibilidad sea mayor: Fumadores en el hogar, no haber recibido lactancia materna, des­nutrición, problemas de hacinamiento, mala higiene, presencia de enferme­dades que bajen las defensas (cáncer, diabetes, sida), esteroides, cardiopatías, fracturas de cráneos y recibir antibióti­cos con relativa frecuencia, entre otros. Según explicó la médico pediatra, Vilma Carrizales, presidente de la Socie­dad Venezolana de Puericultura y Pe­diatría, Filial Monagas.

 
Científicamente la bacteria denominada "Neumococo" es conocida como Streptoccoccus Pneumoniae, porque tiene forma de coco dispuesto en cadena. Fue descubierta en el siglo XIX por Louis Pasteur. Es un importante agente causal de morbilidad y mortalidad en todas las edades pe­diátricas, y puede generar enfermedad localizada (otitis, neumonía), o invasiva (sepsis, meningitis). En el recién nacido los signos son inespecíficos: Rechazo al alimento, inestabilidad térmica, de­caimiento, irritabilidad, llanto continuo, crisis convulsiva, vómitos, diarrea, pará­lisis de pares craneales; la fiebre y los síntomas neurológicos, hacen sospe­char el diagnóstico. En niños mayores, la triada clásica es: Fiebre, cefalea y rigidez de nuca. La ausencia de signos meníngeos y fontanela abombada, no
descartan la infección. En 1.942 se de­mostró que la penicilina era la principal arma para combatir a esta bacteria, sin embargo debido a su uso muchas veces inadecuado (como por ejemplo tratar un catarro común), antibiótico cada día es menos efectivo contra el neumococo, ya que este ha evolucionado hacia formas que lo hacen resistente a sus efectos.
 
Esta enfermedad es una urgencia mé­dica y en retardo en el inicio de su tra­tamiento se traduce en pronóstico som­brío, secuelas importantes o muerte. Entre las posibles complicaciones: Hi­drocefalia, crisis convulsivas permanen­tes, abscesos cerebrales, hipertensión endocraneana, etc., y posteriormente secuelas como: Retraso de desarrollo psicomotor, ataxia, ceguera, hipoacusia o sordera, hipertonía muscular, trastor­nos del lenguaje, conducta hiperactiva y otras.
 
El tratamiento se basa en el empleo de antibióticos y de soporte (aislamiento del paciente, vigilancia de signos vitales y tratar las complicaciones), durante la enfermedad, y para prevenir se encuen­tra el esquema de inmunización.
 
Alrededor del 15% de los niños coloni­zados por un serotipo (se han identifica­do más de 90 serotipos de Neumococo) en la nasofaringe presenta enfermedad, que ocurre en el primer mes del proce­so. Esta bacteria se trasmite a través de secreciones nasales, mediante un estor­nudo, compartiendo una chupeta, o te­niendo contacto con fluidos contamina­dos. Una vez que entra por boca y nariz, y si existen las condiciones adecuadas puede aparecer la situación.





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