Síndrome metabólico.
Sedentarismo y desorden alimenticio

Esta afección predispone a la persona a padecer en el futuro de enfermedades cardiovasculares, diabetes y cualquier patología asociada con éstas, todo par­te de una mala alimentación y una vida sedentaria, estilo que puede muy bien cambiarse y prever estas señales de alerta.
 
El especialista en endocrinología Cruz Rodríguez, afirma que, "estamos hablando de la condición en la cual se asocian varios factores de riesgos por padecer diversas enfermedades cardiovasculares y cardiometabólicas".
 
Entre los factores que se toman en cuenta para definir este síndrome están; la obesidad abdomi­nal, "ésta se puede conocer midiendo la circunfe­rencia de la cintura, en el hombre debe ser me­nor a 102 cms y en la mujer menor a 88cms, si la medida supera las cifras anteriores, entonces hay obesidad.   En los niños existen una tabla percentil (que indica el porcentaje de una distribución que es menor que o igual a esa cifra) la cual arrojará de acuerdo a dichas valoraciones, si es obeso o no".
 
Otros factores importantes son los niveles de triglicéridos que en tal caso reflejarán un nivel mayor a los 150mm/100, la presión arterial indicará que está por encima de 140/90, los niveles de colesterol bueno (HDL) serán inferiores a 40/100m y los de glicemia mayor a 100mg/dl.
 
"Si la persona posee obesidad en la cintura, junto a dos de los valores antes expuestos alterados, entonces sufre del síndrome metabólico". Según un estudio realizado en el 2010 en Cara­cas, se determinó que en Venezuela 30% de las personas obesas pueden padecer del síndrome metabólico, concluyendo que el sobrepeso es el más importante factor de riesgo.
 
Prevención
Afirma Rodríguez, que gran parte de los hábitos adquiridos en la persona, inician en la infancia, la alimentación y el estilo de vida son dos pilares fundamentales para prevenir esta patología. "En la escuela y en el hogar es donde hay que comenzar el proceso de educa­ción sobre conductas de sana alimentación y actividades físi­cas, entre ellas: Limitar el con­sumo de calorías vacías como, tortas, dulces, refrescos, con­sumir poca sal, ya que el sodio tiene efectos deletéreos o des­tructivos sobre el niño como su­bir la presión arterial.
 

Se recomienda consumir vegetales, frutas, gra­nos, proteínas (carnes de pollo, pescado y de res), estimular la práctica deportiva, como mínimo 30 minutos diarios al menos tres días a la semana. Si la persona no cumple con este mínimo de ejer­cicios, entonces es sedentaria, según informes de la Organización Mundial de la Salud. 






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